PADRES MISIONEROS DE LA CARIDAD
RITO DE ADMISIÓN DE NUEVOS CANDIDATOS
–Himno inicial
–Superior: Hermanos míos, ¿qué desean?
–Nuevos Candidatos:
Hemos sentido el llamado de la gracia a investigar, y a participar más de cerca, de la vida de esta comunidad de los Padres Misioneros de la Caridad. Les pedimos que nos permitan dar estos primeros pasos en seguir a Jesús, Sumo Sacerdote y primer misionero del Padre, según el carisma dado a la Iglesia, y a esta familia religiosa, por medio de la Beata Madre Teresa de Calcuta.
Enséñanos a amar a Dios por encima de todas las cosas, y a saciar su Sed, de amor y de almas, con una vida siempre más generosa. Ayúdanos a vivir como hermanos entre nosotros, como verdaderos hijos de la Virgen Maria, nuestra madre, y como siervos de Cristo crucificado, presente bajo las apariencias dolorosas de los más pobres de los pobres.
–Superior:
Hermanos míos, a nombre de la comunidad de los Padres Misioneros de la Caridad, les invito a que acceden al estado de candidatos. Reciban la cruz de nuestro Señor Jesucristo, Sumo Sacerdote y Pobre entre los pobres. Es Él a quien deben de conformarse más y más cada día, y de seguir y servir con todas sus fuerzas.
Los encomiendo a la maternal protección de la Virgen Maria, y a la gracia de nuestro Dios, fuente y meta de toda vocación cristiana. Que Dios, quien ha inspirado este propósito en ustedes, lo lleve a cumplimiento para su gloria, para la santificación de ustedes, y para el bien de las almas. Amen.
Oración (“Immaculate Heart of Mary, etc...”) y Bendición final.
RITO DE ADMISIÓN DE NUEVOS CANDIDATOS
–Himno inicial
–Superior: Hermanos míos, ¿qué desean?
–Nuevos Candidatos:
Hemos sentido el llamado de la gracia a investigar, y a participar más de cerca, de la vida de esta comunidad de los Padres Misioneros de la Caridad. Les pedimos que nos permitan dar estos primeros pasos en seguir a Jesús, Sumo Sacerdote y primer misionero del Padre, según el carisma dado a la Iglesia, y a esta familia religiosa, por medio de la Beata Madre Teresa de Calcuta.
Enséñanos a amar a Dios por encima de todas las cosas, y a saciar su Sed, de amor y de almas, con una vida siempre más generosa. Ayúdanos a vivir como hermanos entre nosotros, como verdaderos hijos de la Virgen Maria, nuestra madre, y como siervos de Cristo crucificado, presente bajo las apariencias dolorosas de los más pobres de los pobres.
–Superior:
Hermanos míos, a nombre de la comunidad de los Padres Misioneros de la Caridad, les invito a que acceden al estado de candidatos. Reciban la cruz de nuestro Señor Jesucristo, Sumo Sacerdote y Pobre entre los pobres. Es Él a quien deben de conformarse más y más cada día, y de seguir y servir con todas sus fuerzas.
Los encomiendo a la maternal protección de la Virgen Maria, y a la gracia de nuestro Dios, fuente y meta de toda vocación cristiana. Que Dios, quien ha inspirado este propósito en ustedes, lo lleve a cumplimiento para su gloria, para la santificación de ustedes, y para el bien de las almas. Amen.
Oración (“Immaculate Heart of Mary, etc...”) y Bendición final.
